OpenAI le comunicó a Cursor el viernes que rescinde el acuerdo que mete los modelos GPT dentro del editor. El acceso se acaba el 12 de noviembre. El motivo no es capacidad, ni precio, ni una revisión de seguridad: es que la matriz de Cursor ha cambiado de dueño.
Dos semanas antes, SpaceX cerró la compra de Anysphere por 60.000 millones de dólares —todo en acciones— y la metió en una división llamada SpaceXAI. Fusión efectiva el 14 de agosto. El contrato de OpenAI tenía una cláusula de cambio de control con una ventana limitada para salirse, y OpenAI se salió con unas dos semanas de margen.
La declaración merece leerse tal cual: dicen que no pueden confiar en que SpaceX use su tecnología dentro de sus términos de servicio «según nuestra experiencia con las empresas de Elon Musk incumpliendo contratos». Señalan la compra de Twitter y un testimonio jurado según el cual xAI destiló modelos de OpenAI. Musk respondió con un «me da exactamente igual», que es lo que se dice cuando no te da igual.
Vale. Eso es el culebrón, y el culebrón no es la noticia. La noticia es lo que esto deja a la vista sobre eso que tienes abierto en la otra ventana.
Sobre ese 5%
El CEO de Cursor fue directo a desinflarlo: los modelos de OpenAI son en torno al 5% del tráfico. Composer 2.5 es el modelo propio por defecto desde mayo, Claude se come casi todo lo demás, y Anthropic —con una velocidad que sería indecorosa si no fuera tan previsible— anunció más cómputo para Cursor en cosa de un día.
En agregado tiene razón, y se parece bastante a un error de redondeo.
Pero un 5% del tráfico no es un 5% de los usuarios, y el porcentaje de tráfico es un instrumento pésimo para averiguar a quién le duele esto. El autocompletado dispara cientos de veces por hora y genera una montaña de peticiones. Quien abre el modo agente cuatro veces al día y elige a mano un modelo GPT porque es el que no le destroza el Terraform no genera casi ninguna. Los dos caen en el mismo denominador. Solo uno va a tener un noviembre malo.
La parte que no sale en ningún titular
El reflejo —lo tuve yo también— es «pues pones tu propia key». Cursor admite API keys personalizadas, tú tienes cuenta en OpenAI, arreglado, siguiente.
Salvo que el BYOK de Cursor no se aplica a Tab, ni a Auto, ni a los agentes en la nube o en segundo plano, ni a las automatizaciones, ni a la CLI, ni a su API y su SDK. Todo eso corre sobre modelos que Cursor sirve o enruta por su cuenta, y no van a tocar tus credenciales. Y hay además un buen montón de hilos en el foro donde el simple hecho de activar una key propia rompe los modelos Composer seleccionados explícitamente.
O sea: poner tu key te compra el chat. No te compra el producto.
Y tampoco es exactamente un fallo —bueno, lo de Composer sí, pero la forma general no—. Todo lo interesante de una herramienta de código moderna está orquestado en servidor: el arnés reparte llamadas a herramientas, reintenta, sostiene el contexto, sigue trabajando con el portátil cerrado. No estás comprando acceso al modelo, estás comprando el arnés. Y el arnés tiene su propia relación de facturación, que no es contigo.
No ha pasado nada técnico
Aquí está la parte que no consigo soltar.
Ningún modelo ha empeorado. Nadie se ha quedado sin GPUs. No se ha movido un benchmark. Los pesos del 12 de noviembre serán idénticos bit a bit a los del día 11. Lo que ha cambiado es que dos personas jurídicas han actualizado su relación, y un desplegable de un editor de texto ha perdido unas cuantas entradas.
Esa es la cadena causal entera. model: gpt-… vivía en un fichero de configuración al lado del tamaño de tabulación y del tipo de letra, con toda la pinta de ser una preferencia, y nunca fue una preferencia. Era la punta visible de un acuerdo de suministro entre dos empresas con ninguna de las cuales tienes contrato, y con una cláusula de terminación que jamás has leído ni podrías haber leído.
Cursor tampoco votó, por cierto. A Cursor le llegó un aviso.
Riesgo de contraparte, pero en tu editor
Esto ya tiene nombre. En finanzas llevan un siglo mirando el riesgo de contraparte: da igual lo bueno que sea el activo si el que está al otro lado de la operación deja de aparecer. Lo que pasa es que nunca lo apuntamos al IDE, porque durante treinta años el IDE fue un programa en tu disco y lo peor que podía pasarle era una release mala.
Ahora cualquier herramienta de desarrollo con IA cuelga del departamento legal de alguien, y el modo de fallo que importa no es «el modelo es malo», es «el modelo está perfecto y no puedes usarlo».
La consecuencia incómoda es que esto corta en todas las direcciones. Anthropic está encantada con Cursor esta semana; el entusiasmo no es una cláusula. Google, Anthropic, OpenAI y la propia Cursor venden a la vez un modelo y un producto de código que compite, o sea que en este rincón del sector toda relación de suministro es también una relación de competencia. OpenAI acaba de demostrar que se puede usar la mitad de suministro para golpear la mitad de competencia. Esa demostración ya no se puede des-hacer.
Qué haría yo
Poca cosa, sinceramente, y no esta semana. El día 12 queda a diez semanas y todos los implicados tienen incentivos para que la transición sea aburrida.
Dos cosas sí merecen una tarde.
Una: grepea tus automatizaciones buscando IDs de modelo escritos a mano. El editor no, el editor te enseñará un banner de migración con su botoncito. Lo que muerde es el paso de CI, el hook de pre-commit, el scriptillo que alguien escribió en marzo con "model": "gpt-…" enterrado en un JSON, y que peta un jueves a las tres de la mañana con un error que no le suena a nadie.
Dos: si un modelo de GPT está de verdad en tu bucle diario, dedícale una sesión a la alternativa ahora, mientras es una curiosidad y no una caída. No migrar: solo enterarte de si tus prompts sobreviven al cambio. Los prompts son mucho más específicos de cada modelo de lo que nos gusta admitir, y eso es mejor descubrirlo en septiembre.
Lo que no haría es cambiarme de editor por esto. Diez semanas de margen y un 5% de tráfico no son una emergencia, y «a mi proveedor de herramientas se le ha torcido un acuerdo con un suministrador» describe básicamente cualquier herramienta que uses. Lo que pasa es que las demás no lo hacen en público y con una frase de Musk adjunta.
Así que
Lo que se queda no es la pelea. Las peleas salen baratas, y esta lleva años.
Es que un montón de nosotros hemos montado la jornada laboral encima de un menú que dábamos por artefacto técnico, y resulta ser un contrato con cláusula de cambio de control. Siempre lo fue. Lo que pasa es que no era legible hasta que alguien ha tirado de la palanca en público.
En fin. Ve a mirar qué está llamando tu CI en realidad.
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